El Gobierno de los Estados Unidos ha rechazado formalmente el “Marco Net-Cero” propuesto por la Organización Marítima Internacional (OMI), describiéndolo como un “impuesto global al carbono sobre los estadounidenses” e indicando que impulsará una campaña de oposición antes de la votación clave prevista para octubre de 2025.
En una declaración conjunta, funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio y el de Transporte Sean Duffy afirmaron que el país no aceptará acuerdos ambientales internacionales que perjudiquen a los estadounidenses o aumenten costos para consumidores, empresas energéticas, navieras o turistas.
Insistieron en que los estándares propuestos favorecerían convenientemente a China y penalizarían tecnologías donde la industria de EE. UU. tiene liderazgo, como el gas natural licuado (GNL) y los biocombustibles.
El Marco Net-Cero, aprobado en abril de forma preliminar por la mayoría de los miembros de la OMI, plantea un sistema de normas de combustible, impuestos sobre emisiones y un mecanismo de intercambio comercial de “unidades correctivas”.
Las sanciones por superar ciertos límites de intensidad de gases efecto invernadero —como CO₂, metano y óxido nitroso— se estiman entre 100 USD y 380 USD por tonelada, durante el período 2028–2030.
De cara a la votación de octubre, EE. UU. ha advertido que no dudará en implementar medidas retaliatorias contra los países que respalden el marco, aunque no ha especificado cuáles.
Las organizaciones ambientales han condenado esta postura, advirtiendo que retrasar la regulación de emisiones en el transporte marítimo podría minar los esfuerzos globales hacia la sostenibilidad.
¿Significará ésto un freno mayor a la descarbonización marítima? Lo que sí está claro, es que este rechazo expone una sólida resistencia política que podría complicar la adopción del marco pro-clima de la OMI.
A pesar del creciente respaldo internacional a la descarbonización del transporte marítimo, la falta de consenso entre naciones clave, como EE. UU., pone en riesgo el avance regulatorio y dilata la acción climática urgente que exige el sector.



